
Cumplimos 13 años
Y que mejor manera de festejarlo, con un pequeño cuento de FP

Hay ciertos aromas que a pesar de los años siempre quedan grabados en la mente, en mi caso particular nunca podré olvidar el exquisito perfume de la flor del ciruelo con su color extremadamente blanco que tantas veces acompaño mi curiosidad de pibe.
Recuerdo aquellas p

rimaveras de ciruelos floridos esos que bordeaban el terreno en donde estaba mi casa y que servían de observatorio estratégico para chusmear lo que sucedía en el baldío vecino. Allí se juntaban los pibes mas grandes a jugar a la pelota hasta que el sol se hundía en el horizonte y comenzaba a titilar la luz de mercurio del farol de la calle de tierra que daba sobre el arco opuesto a mi guarida vegetal.
Las horas se hacían siglos cuando esperaba que alguno de los grandotes me invitara a bajar del ciruelo para jugar con ellos, eso era imposible salvo que fueras el dueño de la pelota, un pendejito jamás tendría derecho a formar parte de ese clan de probos pateadores de balones.
Cuando uno va creciendo y vive nuevas experiencias es muy común darse cuenta que los sufrimientos que parecían mortales se transforman en anécdotas graciosas de recuerdos lejanos y sencillas soluciones
Pero no se porque durante mucho tiempo he sufrido el complejo de la no pertenencia, de la insalvable situación de no ser tenido en cuenta a la hora de formar parte de un grupo futbolero no es que fuera tan malo en este Deporte ni tampoco que mi timidez venciera cualquier intento de acercamiento. Quizás esos recuerdos de mi niñez habían generado una negación obstinada y absurda que malograba ese profundo anhelo de jugar un partido de fútbol con un grupo de amigos.
Pasaron casi 30 años y una tarde de Mayo de 1996 allí estaba nuevamente yo con mi karma y todos mis complejos, recién llegado a un barrio nuevo donde prácticamente no conocía a nadie, allí estaba apoyado sobre el caño de una bicicleta al costado de una cancha de fútbol, con los brazos cruzados y con la mirada perdida en algún punto lejano , no había ciruelos pero si unos álamos gigantes con miles de hojas amarillas y marrones listas para sucumbir ante una suave brisa.
Mientras eso sucedía un grupo de muchachos se disponían a comenzar a jugar un partido de fútbol, el encargado de repartir las camisetas se paro junto a mi y dijo las palabras mas hermosas que jamás había escuchado: “FLACO QUERES JUGAR?”
El portador de dichas palabras era un tal JUAN TAGLIAFERRO y a él debo la máxima gratitud por haberme curado de mi mal congénito infantil y hacerme formar parte de un grupo de muchachos futboleros.
Hoy ese grupo cumple 13 años de Amistad incondicional nos llamamos FUTBOL AMISTAD en el convive para siempre el espíritu TAGLIAFERRINO, donde un taquito, un caño o chilena es lo de menos, lo importante es tener un amigo con quien jugar y esbozar una sonrisa para que el alma se renueve y hasta huela a ese perfume tan entrañable como los ciruelos en primavera.El Sábado 24 de Mayo cumplimos 13 años, la fiesta fue excelente, casi con asistencia perfecta, con la impecable animación del Intendente Casañas y su AMIGO, muy buena comida y mejor bebida, en definitiva una noche extraordinaria llena de humor y emociones en donde no falto el brindis y las palabras justas de Julio Albonico coronando una jornada inolvidable como todas las que nos tocaron vivir durante estos años. Desde el cielo Juancito se comió un buen plato de papas fritas boon y levanto la copa para brindar con todos nosotros, entre alguna nube inoportuna guiño un ojo y esbozo una amplia sonrisa, porque sabe que su obra sigue y nosotros lo llevamos siempre en el corazón.