19.2.08

El Duende y Donini
Alguien lo vio caminar con paso firme y con una mirada perdida en mil pensamientos que rozaban el fastidio con la indignación. Quizás esos mismos problemas que una y otra vez agotaban sus horas, sin soluciones y con ciertas complicaciones.
Su caminar se iba acelerando para transformarse en un suave trote, seguramente para alejarse de si mismo pero sin saber que su alma lo seguía irrenunciable.
Algunos lo saludaban pero él, con su mirada firme, apenas asentía con una leve inclinación de su cabeza y continuaba ahora apurando mucho mas su trote.
El sábado pintaba muy bien, un calor aceptable, alguna que otra nube remolona y un resquicio de felicidad que seguramente aliviaría sus penas persistentes.
Antes de salir para la cancha acomodo prolijamente el maletín, como quien recuesta un enfermo terminal sobre la cama, es que allí se guardaban un montón de documentos, eternos conspiradores de días y noches de desvelos.
Con mucho cuidado y con una tremenda impaciencia, se monto a una moto de baja cilindrada, la encendió y comenzó a desplazarse rumbo al campo de juego.
Por unos minutos se olvido de aquellas preocupaciones que ocupaban tantas horas de su vida, los amigos lo saludaban afectuosamente mientras se interiorizaba del estado del terreno. Cierta humedad oportuna creaba las condiciones ideales para jugar un partido de Fútbol. Ese partido que tan ansiosamente esperaba desde el mismo lunes de cada semana.
Al recibir la camiseta, se propuso hacer algo distinto, necesitaba liberarse, necesitaba sentirse el dueño de una oportunidad, necesitaba romper con cualquier esquema y olvidar para siempre ese “duende” enfermizo que se adueñaba de su mente y porque no, de su vida, necesitaba ser alguien definitivamente distinto.
Ni bien comenzó el partido se lo veía correr incasablemente como un clásico puntero derecho de los 70, piques paralelos o en diagonal, siempre con la cabeza en alto y buscando ser el líder del ataque.
El sábado había sido casi perfecto, con goles y muy buenas jugadas, pero cuando el partido se moría, la pelota llego a sus pies, entonces en un instante paso por su mente la imagen de ese maldito maletín con papeles crueles e insensibles y sintió como los problemas lo volvían a perseguir. Sacudió fuertemente la cabeza tomo la pelota con su pie derecho y comenzó una veloz carrera por el sector izquierdo de la cancha, llego al fondo y se detuvo, había eludido a todos los que se interponían con su destino, jugadores, problemas y preocupaciones. Apunto al arco y con un disparo con mucho efecto, desde un lugar complicado, encontró el gol y también la felicidad.
El arbitro indico el final, desde todos los rincones se escuchaba “Donini, Donini, Donini...Donini”.
En su rostro se observaba una amplia sonrisa mientras sus ojos intentaban ver entre tantos abrazos a un misterioso duende que con un maletín con papeles sueltos se diluía entre los rayos del sol de aquel atardecer de ese sábado de verano

5.2.08

Comenzando nuestro nuevo ciclo 2008

Nada mejor que una profunda renovación y si hablamos de renovación

miren esto!!!!!



Donini mod 2007 Donini mod 2008